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Reportajes

El objetivo de esta sección es presentar la trayectoria profesional y académica de reconocidos especialistas internacionales que colaboran con el IIPE - UNESCO Buenos Aires en el área de la gestión y política educativas. El propósito también es dar a conocer sus opiniones sobre ciertos temas del área de educación considerados clave para la región.

"Continuidad y desafíos de política educativa en la región", por Juan Eduardo García Huidobro

En el mes de noviembre de 2002, se realizó un seminario sobre "Las reformas educativas en América Latina en los años '90" en el marco del V Curso Regional sobre Planificación y Formulación de Políticas Educativas del IIPE-UNESCO Sede Regional Buenos Aires.

 

El especialista Juan Eduardo García Huidobro, Director de la Carrera de Educación Básica Universidad Alberto Hurtado y experto en políticas educativas tuvo a cargo el dictado del seminario. La siguiente entrevista se realizó en el transcurso de su visita a nuestra institución.

 

E: ¿De qué campo proviene usted?, ¿cómo es su inserción dentro del campo educativo?

 

J. E. García Huidobro: Llego a la Argentina porque tuve un encuentro con funcionarios del Ministerio de Educación de la Nación que estuvieron en Barcelona y encontramos muchos puntos de contacto desde el primer momento...

 

E: ¿Tienen miradas similares sobre la educación?

 

J. E. García Huidobro: Soy profesor de
filosofía de origen y comencé mi vida profesional en la sala de clases,
enseñando a adolescentes y compartiendo con ellos en tareas educativas
extraescolares (scouts, academias, centro de alumnos). Después me
dediqué aproximadamente 10 años, a tareas de investigación educativa
orientada a la formulación de políticas educativas. Dirigí un proyecto
grande entre los años ‘80 y los años ‘90, en el CIDE, sobre escuela
básica en Chile. También trabajé temas relacionados con educación de
adultos en América Latina. Son los dos campos en los que trabajé.

 

Desde 1990 hasta el año 2000 estuve en la gestión pública, en el Ministerio de Educación de Chile, donde me desempeñé en tres actividades distintas. Estuve al comienzo en la creación, puesta en práctica y dirección del ¿Programa de las 900 escuelas”, este fue un proyecto imaginativo, pero pobre en recursos. Logró existir los dos primeros años gracias al aporte financiero de los Gobiernos de Suecia y Dinamarca; desde el tercer año pudo ser asumido por el presupuesto nacional. Después (fin de 1992) me encargaron dirigir el componente de enseñanza básica del Programa MECE básica (Programa de Mejoramiento de la Equidad y Calidad de la Educación Básica) un proyecto muy importante, realizado con un préstamo del Banco Mundial, sobre el cual pivoteó la primera etapa de la Reforma Educativa en Chile. Después de esos cuatro años, que correspondieron al gobierno de transición a la democracia de Patricio Aylwin, pasé a un cargo político como Director de la División de Educación General del Ministerio de Educación; esta división se ocupa de la enseñanza escolar, desde parvularia a enseñanza media en todas sus modalidades (común, especial, técnica, de adultos). Ahí el escenario es muy lejano a la investigación y a la conducción de programas acotados. Es vérselas con un tema complejo, grande, con una división de más de cien funcionarios, un sistema de supervisión de más de 1.000 funcionarios, donde lo emergente supera a lo planificado. Es enfrentarse a la reforma educativa en toda su dificultad cotidiana: entretejida de pobreza y de grandes diferencias de un lugar a otro. Se hace visible una primera diferencia que creo desde el punto de las políticas educativas, es importante recalcar. Cuando uno está gestionando un proyecto uno está dirigiendo de acuerdo a determinadas metas y esas metas marcan una dirección, imponen calendarios, ordenan el uso de los recursos. Cuando uno está en un puesto político, uno tiene, por un lado, objetivos y, por otro lado, la demanda de la sociedad. Entonces el trabajo es absolutamente distinto, en el sentido que toda la gestión de la reforma ahí es ¿cómo yo releo y respondo a las demandas de la sociedad en función de la reforma? Es un tipo de gestión absolutamente distinta, mucho más demandante, pero muy estimulante porque se responde día a día a problemas con nombre, apellido y rostro. (...)