Reportajes
El objetivo de esta sección es presentar la trayectoria profesional y académica de reconocidos especialistas internacionales que colaboran con el IIPE - UNESCO Buenos Aires en el área de la gestión y política educativas. El propósito también es dar a conocer sus opiniones sobre ciertos temas del área de educación considerados clave para la región.
"TIC en las escuelas: el maestro es quien hace la diferencia", por Dominic Mc Evoy
TIC en las escuelas: el maestro es quien hace la diferencia
En el mes de febrero el IIPE - UNESCO, Buenos Aires fue la sede de
la Reunión de socios del Proyecto @lis - INTEGRA. Entre los asistentes
se encontró Dominic Mc Evoy, Coordinador Nacional de las Iniciativas
para las Estrategias de Enseñanza del National Centre for Techonology in Education (NCTE) de Irlanda.
La siguiente entrevista fue realizada en nuestra insitución, en el
marco de los encuentros mantenidos entre socios europeos y
latinoamericanos para trabajar en la integración de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación en 20 escuelas de
Argentina, Chile y Uruguay.
¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la integración de las TIC en las escuelas?
Dominic Mc Evoy: Yo comencé como maestro, me formé
en Física y Matemática. Pero tenía también una fascinación por las
computadoras, así que hice una carrera de grado en Informática. Cuando
me recibí me pusieron a cargo de las computadoras de la escuela, porque
nadie más quería tomar esa responsabilidad. Así pasé dos o tres años
haciendo computación y también cometiendo muchos errores. Comencé por
enseñarles a usar el procesador de texto a los niños y descubrí pronto
que ellos pueden hacerlo más fácilmente que los adultos. En las clases
de Matemática usábamos las planillas de cálculo, pero veía que mis
alumnos tampoco se entusiasmaban demasiado. Finalmente, me puse a
trabajar con un grupo observando qué proyectos estaban haciendo en los
demás grupos. Les propuse armar páginas web sobre esos otros proyectos
con el fin de mostrarlos al resto de la escuela. Y entonces sí
comenzaron a motivarse.
Otra estrategia que funcionó fue la de organizar a otro grupo de
chicos con conocimientos técnicos para que arreglaran las computadoras
en el laboratorio. Muchas veces las prendían durante el recreo para que
los que quisieran pudieran usarlas en lugar de ir a jugar.
El objetivo de mi trabajo en la escuela consistía en estimular a los
maestros para que comenzaran a usar computadoras del modo que
quisieran, para familiarizarse con ellas y utilizar el software. Para
esto restauramos computadoras viejas y las conectamos en las aulas que
tenían televisión. No teníamos conexiones interactivas en la escuela,
ni siquiera una red, por lo que tuvimos que armar redes en aulas
distribuidas por toda la escuela. Luego de que los primeros quince
maestros tuvieron acceso a computadoras -había cuarenta y cinco
maestros en la escuela- los demás comenzaron a reclamar sus
computadoras, lo cual fue una buena señal. El proceso de integración
comenzó al empujar a las computadoras fuera de la sala de informática
hacia el aula, lo cual creo que es importante.
TIC en las escuelas: el maestro es quien hace la diferencia
En el mes de febrero el IIPE - UNESCO, Buenos Aires fue la sede de
la Reunión de socios del Proyecto @lis - INTEGRA. Entre los asistentes
se encontró Dominic Mc Evoy, Coordinador Nacional de las Iniciativas
para las Estrategias de Enseñanza del National Centre for Techonology in Education (NCTE) de Irlanda.
La siguiente entrevista fue realizada en nuestra insitución, en el
marco de los encuentros mantenidos entre socios europeos y
latinoamericanos para trabajar en la integración de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación en 20 escuelas de
Argentina, Chile y Uruguay.
¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la integración de las TIC en las escuelas?
Dominic Mc Evoy: Yo comencé como maestro, me formé
en Física y Matemática. Pero tenía también una fascinación por las
computadoras, así que hice una carrera de grado en Informática. Cuando
me recibí me pusieron a cargo de las computadoras de la escuela, porque
nadie más quería tomar esa responsabilidad. Así pasé dos o tres años
haciendo computación y también cometiendo muchos errores. Comencé por
enseñarles a usar el procesador de texto a los niños y descubrí pronto
que ellos pueden hacerlo más fácilmente que los adultos. En las clases
de Matemática usábamos las planillas de cálculo, pero veía que mis
alumnos tampoco se entusiasmaban demasiado. Finalmente, me puse a
trabajar con un grupo observando qué proyectos estaban haciendo en los
demás grupos. Les propuse armar páginas web sobre esos otros proyectos
con el fin de mostrarlos al resto de la escuela. Y entonces sí
comenzaron a motivarse.
Otra estrategia que funcionó fue la de organizar a otro grupo de
chicos con conocimientos técnicos para que arreglaran las computadoras
en el laboratorio. Muchas veces las prendían durante el recreo para que
los que quisieran pudieran usarlas en lugar de ir a jugar.
El objetivo de mi trabajo en la escuela consistía en estimular a los
maestros para que comenzaran a usar computadoras del modo que
quisieran, para familiarizarse con ellas y utilizar el software. Para
esto restauramos computadoras viejas y las conectamos en las aulas que
tenían televisión. No teníamos conexiones interactivas en la escuela,
ni siquiera una red, por lo que tuvimos que armar redes en aulas
distribuidas por toda la escuela. Luego de que los primeros quince
maestros tuvieron acceso a computadoras -había cuarenta y cinco
maestros en la escuela- los demás comenzaron a reclamar sus
computadoras, lo cual fue una buena señal. El proceso de integración
comenzó al empujar a las computadoras fuera de la sala de informática
hacia el aula, lo cual creo que es importante.
